(Homenaje a Inés de Suarez)
“Desnudo”, fotografía de 1890 atribuida a Leopold Reutlinger, considerado como el iniciador de la postal erótica
.
Siendo “Inés del alma mía” un libro de Isabel Allende, era de lectura obligada, pero además me atrajo como un imán la bellísima portada con la fotografía de arriba.
Inés de Suarez, la protagonista del libro, era una total desconocida para mi, ya que como la misma autora cuenta:
…"Poco se sabe de ella. Pedro de Valdivia nunca la menciona en sus cartas y los historiadores la van dejando en el olvido, como a muchas otras mujeres… porque la historia la escriben los hombres". Otro de esos “crímenes de silencio” que yo les llamo, en los que las mujeres se pierden de la historia, aunque sus vidas ayudaran a escribirla.
Haciendo una simple búsqueda en google, nos encontramos que para la mayoría de informadores, Inés solo fue la amante del conquistador de Chile Pedro de Valdivia. Nada mas lejos de la realidad, ya que Inés lucho durante años codo con codo junto a Pedro, en cruentas batallas contra los indios.
A su llegada al nuevo mundo, Inés sobrevivió algunos años como bordadora pero sobre todo fabricando empanadas caseras de carne con las cuales salvó del hambre a la tripulación del barco con el cual cruzó el Atlántico y posteriormente al ejercito de Valdivia. Ella misma contaba:
“El aroma denso de carne, cebolla frita, comino y masa horneada se me metió bajo la piel de tal manera, que todavía lo tengo. Me moriré con olor a empanada” Del mismo modo, poseía la facultad de encontrar agua, y de hecho lo hizo muchas veces para dar de beber a los soldados. Lo cierto es que esta extremeña de “raza”, salió de su Plasencia natal siguiéndole el rastro a su marido Juan de Málaga, al que nunca encontró vivo.
Cuentan que fue la primera europea que llegó a Chile, y participó activamente en la defensa de la recién fundada ciudad Santiago.
Su valor y resistencia, en efecto, se revelaron cuando se produjo el asalto a Santiago dirigido por Michimalonco en 1541, donde Inés se destacó por su ímpetu decapitando ella misma a siete caciques, logrando que cesara el ataque.
Su relación con el conquistador duró hasta que Valdivia fue acusado de adúltero y obligado a traer a su esposa de España. En 1549 el mismo Pedro entregó a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga, uno de sus mejores capitanes.
Me ha atrapado la vida de una mujer intrépida, apasionada, valiente y para nada convencional, que con su vida y su amor ayudó a escribir la historia, en este caso la historia de Chile.
Y con este libro, que terminé hace apenas dos dias, rindo mi homenaje particular al Día del libro 2010.
A leer amigos, no hay mejor amigo que un libro (yo lo sé bien).