
Pájaros de Papel, dirigida por Emilio Aragón, es otra historia más de la posguerra, a la que dan vida unos comediantes interpretados por algunos grandes de la escena de nuestro país. Una hermosísima historia, que arrancará las lagrimas a más de uno (sobre todo al final).
Destaco la música compuesta por Emilio Aragón, que supo que tenía que sumar al proyecto a los mejores compañeros de aventura posibles:
El libanés Ara Malikian, uno de los mejores violinistas del mundo, que supo reconocer el impulso que mueve a Pájaros de papel.
Él también ha vivido las difíciles circunstancias de una guerra. Y sabe qué notas acompañan a la pena, a la desolación y al espíritu de supervivencia.
La música de Pájaros de papel llega y sale del pecho, el lugar donde también se apoya uno de los instrumentos más importantes de la iconografía de la película: la trikitixa, un instrumento "del pueblo", interpretado por quien hoy es el máximo responsable de su proyección en el mundo, el gran Kepa Junkera.
Nuestros protagonistas se echan al camino subidos a lo que buenamente pueden, recorriendo pequeños pueblos con una mezcla de tristeza y esperanza. ¿Qué instrumento responde a ese sentir? Guitarras. Guitarras españolas. Necesitábamos hondura y alma. Así, otros clásicos de la música de aquí se sumaron al proyecto.
Las piezas en las que intervienen Pepe Habichuela y JoseMi Carmona dotan a la película de ese punto de alegría y melancolía a la española que se reconoce allá por donde suene.
Os dejo un fragmento rescatado de la web de la película, en donde dice cosas muy bonitas sobre la música del film, y la música en general. Merece la pena leerlo:
“Hay gente que cree que la música es una gran razón para vivir. Y si no tienes muchos más motivos, ni nada que echarte al estómago, hasta dicen que alimenta. Eso dicen. Hubo un tiempo en el que, como ocurre a los personajes de Pájaros de papel, la música servía para llenar, como mínimo, el espíritu: cuando para aliñar el potaje no había más que partituras.
Por eso las canciones, la música, son tan importantes en Pájaros de papel. Y lo son también porque la película nació en la cabeza de Emilio Aragón desde la música. ¿Cómo se come eso? Digamos que con la boca del estómago, donde se mastican las emociones que no sabemos explicar. Porque la energía de la creación no sabe de ortodoxias, y su impulso, su fuerza, es muchas veces inexplicable”










