-¡Esther, me ha encantado tu novela!
-Sabia que te iba a gustar.
-¿Como la vas a titular?
-No lo sé. Todavía no se me ha ocurrido ningún titulo bueno.
-Ya te saldrá
-¿Que te ha parecido el final?
-Emocionante, pero hubiera preferido que la protagonista no acabara sola.
-Tenia que ser así.
-¿Por qué?
-Porque en el fondo es lo que quiere.
-Una mujer nunca quiere estar sola.
-Una mujer no tiene que estar siempre con alguien.
-Yo me he sentido muy identificada con ella.
-Muchas mujeres podrían ser protagonistas de una novela.
-¿Yo también?
-Hay algo en lo que tú y ella sois idénticas.
-¿En que nos sobran unos kilos?
-No. Eso también nos pasa casi a todas.
-Entonces, ¿en que somos idénticas?
-En que sois unas tías fantásticas y no lo sabéis.
-Muy bonito, pero yo no me veo así.
-Ella tampoco se ve como es. Está tan pendiente de tantas cosas… que no puede verse.
-¡Igual que los caracoles!
-¿Como?
-Nada, cosas de mi hijo. Él dice que los caracoles no saben que son caracoles porque no pueden verse.
-A mi los caracoles me parecen muy simpáticos. Llevan su casa a cuestas, no les importa llegar tarde y nunca se meten con nadie. ¡Los caracoles son cojonudos!
-Pues podrías titular así tu novela.
-¿Así como'?
-Los caracoles no saben que son caracoles.
-Si la titulo así, los de la editorial me matan”
(Fragmento de “Los caracoles no saben que son caracoles” de Nuria Roca)
*****
Y así es como se llama la novela que acabo de terminar.
Una historia muy sencilla de una mujer muy normal, pero que ha conseguido hacerme reflexionar sobre mi propia vida, mucho mas que algunos grandes de la literatura universal.
¿Por qué?… Pues no lo sé, pero quizá porque me ha obligado a mirarme en mi propio espejo, y eso a veces es complicado.
¡Cuantos “caracoles que no saben que son caracoles” hay por el mundo…!
Si todos fuéramos capaces de mirarnos “pa´dentro” tan solo de vez en cuando… a lo mejor las cosas eran diferentes.
Os dejo uno de los fragmentos de esta novela que mas me han gustado, segura de que muchos de vosotros también lo haréis vuestro:
“Un día de estos tendré que asumir que los cinco kilos de más que tengo, no son de más, sino que son míos, y que si los perdiera, lo que tendría serian cinco kilos de menos”















