¿Es solo noche y silencio?
Se me ocurre que morir es partir como una flecha en la oscuridad hacia el firmamento, un espacio infinito, donde deberé buscar a mis seres amados uno por uno”
Inés del alma mía- Isabel Allende
31 de Octubre, víspera del Día de difuntos, y como supongo ocurrirá en muchos lugares del mundo, el trasiego de visitantes invade los cementerios de nuestras ciudades y pueblos. Flores, Cruces, disfraces y ornamentación gótica o fantasmal, invaden numerosos lugares públicos.
Como día curioso y anecdótico no está mal, pero a mi no me hace mucha gracia, la verdad.
No me gustan los cementerios, de hecho soy partidaria de la incineración, y odio la costumbre de visitar a nuestros muertos o llevar flores a las tumbas.
Seguramente muchos de los que me leéis estaréis en desacuerdo conmigo… lo respeto. Y no es que me den miedo o tristeza estos lugares, al contrario. No le tengo ningún miedo a los muertos, solo los vivos me aterran a veces. En cuanto a la muerte, tampoco me asusta en exceso, lo que me da pánico de verdad es la enfermedad.
Es que me parecen absurdas las manifestaciones de cariño o celebraciones por las personas que ya no están, y aun mas absurdo, los regalos materiales (costosos ramos de flores, ostentosas lápidas, etc).
Los que han perdido algún ser querido, ya saben que parte de esa persona que se fué, permanece con nosotros para siempre, en un lugar privilegiado del corazón… y allí, desde luego, no necesitan recordatorios de fechas, ni flores, ni lujos, ni misas, ni cánticos…
porque ellos habitan en el centro mismo del amor.
El día que me marche de este mundo, no quiero que mis huesos reposen en ninguna parte, quiero que me quemen y que la energía procedente de mi combustión forme parte del todo. No quiero flores, ni lapidas con fotos con mi nombre. La única foto que quiero, es mi imagen en el recuerdo de mis seres queridos.
Lo sé, a la mayoría no le gusta hablar de la muerte, como si por no “mentarla” nunca fuera a llegar. Pero no es malo hablar de ella, es otro ciclo mas de la vida… el único que es para siempre.
“No ando lejos de pensar que la muerte es solo descanso temporal del espíritu. Pero ahí está el enigma.
¿Cuanto tiempo necesitará el alma para descansar de una vida?”
María de la O Lejárraga




