Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo pero su recuerdo, a veces, nunca se borra.
Cada vez que una persona ríe, se libera en su cerebro unas hormonas llamadas endorfinas, conocidas también como “hormonas de la felicidad”, que son las responsables de las sensaciones positivas, satisfactorias.
Combaten el malestar y disminuyen la sensación de dolor.
Hay varias formas de estimular las endorfinas para lograr sentirse mejor:
-Hacer ejercicio de resistencia como bici, futbol, footing, etc.
-Estar enamorado (pero no sufrir por estarlo).
-Tomar café.
-Entrar en contacto con la naturaleza también eleva las endorfinas.
-La meditación.
-Un paseo con la mente reposada.
-Practicar algún hobby, aprender cosas nuevas, curiosear infinidad de temas y mantenerse activo.
-Recordar las situaciones placenteras y momentos felices de nuestra vida.
-Cambiar las rutinas diarias.
-Comer chocolate.
-La música también va genial para liberar endorfinas, tanto que se emplea con muchísimo éxito como terapia analgésica.
-Y por último Sonreir. La risa y la carcajada disparan las endorfinas, benefician la química del cerebro y del sistema inmunitario. Sólo esbozar un sonrisa ya hace segregar endorfinas, por un mecanismo similar al que nos hace segregar saliva cuando olemos una buena comida.
Así que ya sabéis amigos. Sonreíd para estar sanos… y ser felices.
Bonita canción esta “Sonrisa” de Ana Torroja. No es que tenga últimamente muchos motivos ni ganas de sonreír, pero obedeciendo el viejo refrán…“al mal tiempo buena cara”, recibo el mes de septiembre con una sonrisa y empiezo a despedirme de este verano que me ha resultado horrible.


















