viernes, 4 de abril de 2014

Lo jamás escrito

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“Desde la primera noche y la primera mañana, desde el Génesis y el inicio de los libros, lo masculino se acuesta con la Historia. Pero existen otros relatos. Relatos subterráneos transmitidos secretamente por las mujeres, cuentos ocultos en los oídos de las muchachas, mamados con la leche, palabras bebidas en los labios de las madres. Nada tan fascinante como esa magia aprendida con la sangre, aprendida con la regla.
En la penumbra de las cocinas se murmuran cosas que son sagradas.
En el fondo de las viejas cacerolas, entre olores de especias magia y recetas se dan la mano. El arte culinario de las mujeres destila misterio y poesía. Todo se nos enseña ala vejez: la intensidad del fuego, el agua de los pozos, el calor de la plancha, la blancura de las sabanas, las fragancias, las proporciones, las oraciones, los muertos la aguja y el hilo…, y el hilo.
A veces, de las profundidades de una olla de hierro colado surge un rostro reseco. Me observa una antepasada anónima que tanto supo, tanto vio, tanto callo, tanto soporto. 
Los dolores mudos de nuestras madres les amordazaron el corazón. Sus lamentos pasaron a las sopas: lagrimas de leche, de sangre, lagrimas salpimentadas, sabores salados, azucarados.
¡Sápidas lagrimas den el paladar de los hombres!

Al margen del restringido mundo de su hogar, las mujeres descubrieron otro.
Las puertecillas de los fogones, los barreños de madera, los agujeros de los pozos, los viejos limones se abrieron a un fabuloso universo que solo ellas exploraron.

Oponiendo una obstinada resistencia ala realidad, nuestras madres acabaron curvando la superficie del mundo desde el fondo de su cocina.
Lo jamás escrito es femenino”.

Los hilos del corazón – Carole Martínez

The Antlers  y su tema “Palace”, primer single del álbum “Familiars”.

The Antlers Familiars The Antlers anuncian nuevo disco, Familiars, y estrenan Palace

1 comentario :

Genín dijo...

No sabes cuanto lamento que mi madre fuera tan machista como eran todas las de aquellos tiempos que no te dejaban entrar en la cocina ni hacer una cama con comentarios como, "A ver si este niño nos va a salir mariquita" cuando me ofrecía a ayudar, algunas veces, cuando estaba agobiada me dejaba secar los platos, y eso que ya ves, a mi no me gustaba pero me ofrecía porque la veía tan cansada que me daba pena, hubiera sido genial que me hubiera enseñado a cocinar y no como el tema del sexo que lo tuve que aprender todo por inspiración divina, no siempre el tiempo pasado fue mejor, ni mucho menos...
Besos y salud